La fragilidad es un estado de reserva disminuida: el cuerpo tolera mal cualquier agresión —una infección, una cirugía, un medicamento nuevo— y se descompensa con facilidad. Se identifica por cinco cosas: pérdida de peso involuntaria, debilidad, cansancio, marcha lenta y poca actividad física.
Y sí, en etapas tempranas se puede revertir. El tratamiento con más evidencia no es un medicamento: es ejercicio de fuerza y proteína suficiente en la dieta, más corregir lo que esté contribuyendo —anemia, hipotiroidismo, depresión, medicamentos, problemas para masticar. Detectarla pronto es lo que hace la diferencia.