Sí, y es uno de los casos más frecuentes. Las benzodiacepinas —clonazepam, alprazolam, diazepam— en el adulto mayor aumentan de forma clara el riesgo de caídas, fracturas, confusión y problemas de memoria. Además dejan de funcionar para el sueño con el tiempo, así que el paciente suele seguir tomándolas sin obtener el beneficio y conservando todo el riesgo.
Lo que no se puede es suspenderlas de golpe: da insomnio de rebote, ansiedad intensa y, en dosis altas, riesgo de convulsión. La retirada es lenta, con reducciones pequeñas a lo largo de semanas o meses, apoyada en medidas de higiene del sueño y tratando lo que esté detrás del insomnio. Se puede, y la mejoría en claridad mental suele sorprender a la familia.